
Había una vez un duende que iba paseando por el bosque. Y encontró una flor llorona y le preguntó qué le pasaba, y la flor, llorando, le dijo que un niño arrancó a su flor madre.
El duende fue a llamar a su mejor amiga la fuente mágica y le dijo el duende: "Ayúdame a arreglar el problema de la flor".
Entonces, le buscaron un nuevo hogar y la flor vivió durante muchos años, muchos años.
Autora:
Sheila, 4º de Primaria.